Opinión, por Jorge Abasto

Han transcurrido días intensos y complejos, hemos visto desatarse y por suerte perder contundencia hasta casi desaparecer, la protesta de gendarmes y prefectos. Detrás de un supuesto reclamo de haberes mal liquidados, que hizo equivocarse feo a  varios “distraídos” que se solidarizaron con el reclamo. Se va destapando una olla de corrupción y negociados donde las cúpulas y sobre todo la oficialidad de mayor rango, cobra gracias a amparos judiciales bastante turbios, cifras siderales que envidiaría hasta el gerente de cualquier multinacional.

Además a pocos nos quedaron dudas que detrás, promoviendo e intentando aprovechar la medida, hay una mano negra que realiza una gimnasia fascista, probando fuerzas y midiendo las reacciones de los distintos actores. Este aspecto, dada la historia de nuestro país y las distintas intentonas en la última década, con diversos gobiernos populares latinoamericanos, no puede subestimarse.

En la patria Grande mientras tanto se desarrolló el proceso electoral en República de Venezuela, donde a pesar de los pronósticos de los medios de comunicación del gran capital, que creyeron haber encontrado por fin a su candidato ganador, triunfó nuevamente por 10 puntos y fue re-electo Hugo Chávez Frías.

No se jugaba poco, toda la perspectiva de mediano plazo del subcontinente, estaba comprometida detrás de esta elección. Si ganaba la derecha, el Chavismo ha construido con la suficiente solidez, como para dar una gran batalla por los intereses del pueblo de Venezuela, aun estando en la oposición. Pero  hubiese cambiado negativamente toda la correlación de fuerza en la zona y se hubiese perdido al menos por un tiempo, a quien en muchos aspectos juega un papel verdaderamente de vanguardia, impulsando la unidad continental, la lucha contra las oligarquías y el privilegio y enfrenta con firmeza las políticas imperiales en la región.

Por suerte nada de esto pasó y se afianza así un rumbo continental, de mayor independencia, unidad regional y justicia social.

El jefe de gobierno de nuestra maltratada metrópoli,  apoyó al candidato de la derecha en Venezuela; en su mejor rol de buchón puso en alerta a las huestes ultracatólicas y fascistas, de un aborto autorizado por la justicia en la ciudad, para que pudieran presentar un recurso de amparo y poder dilatar así su realización; y  fue a entrevistarse con los campeones del ajuste Europeo Mariano Rajoy y compañía. Todo en prácticamente una semana, un record de alcahuetería fascista difícil de emular.

Mientras tanto en la ciudad continúan las tomas de los colegios secundarios. Produce un enorme alivio ver a los pibes defender la escuela pública, desplegando un nuevo activismo, que es el semillero de los futuros dirigentes, que continuarán la batalla por una patria libre y justa. También genera satisfacción el retroceso del proyecto macrista, que tuvo que dar marcha atrás y tomarse todo el año que viene, en el marco de 9 reuniones con la comunidad educativa, para analizar las transformaciones que finalmente se producirán. Por supuesto que  van a intentar por distintos medios colar sus propuestas reaccionarias, pero la masividad de la lucha, la cantidad de tomas y que hayan retrocedido, es una victoria que hay que saber medir, festejar y capitalizar.

No pretendemos bajarle línea a los protagonistas del conflicto, que hasta aquí han demostrado madurez y firmeza ejemplares, pero genera dudas la oportunidad de continuar en estas condiciones con las tomas. Entendemos es inteligente levantar con este logro parcial en el haber  y acumular para las batallas que seguro continuarán. Lo contrario es arriesgarse a entrar en una zona de desgaste, que ponga en riesgo la capitalización política de lo conseguido, a la vez que lime el consenso conseguido hasta ahora por la lucha.

Por otro lado nuevamente se recrudecen los desalojos en la ciudad, este año hemos vivido varios hechos violentos y más de un campamento, de familias que quedaron en la calle sin un lugar donde vivir.

Este, lo sabemos, es un tema complejo. Influye fundamentalmente  la burbuja de precios que ha inflado el valor de la vivienda en forma excesiva, transformándola en un bien financiero o reserva de valor, antes que en un bien de uso, esto es un lugar para que viva la gente.

Según el último censo hay en la ciudad 340.000 unidades vacías, sus dueños evidentemente prefieren tenerlas tapiadas a la espera del momento oportuno para venderlas. En puerto Madero por ejemplo, el 70 % de las propiedades están vacías.

En este contexto, con un estado ausente, con poca suelo disponible, hay una verdadera guerra por la tierra, para destinarla a emprendimientos inmobiliarios. Esta guerra se traduce en una constante oleada de desalojos que con altos y bajos, sacude a la ciudad desde hace varios años, convirtiéndola en una urbe fuertemente expulsiva.

El Macrismo  acompaña esta lógica del mercado, básicamente porque no promueve ninguna medida para regular esta situación, por el contrario impulsa, como ahora con el proyecto para la ex ciudad deportiva de Boca, emprendimientos hiper elitistas, inflando aún más esa burbuja.

En este contexto el viernes 12 de octubre, volvemos a juntarnos en el Congreso por el Derecho a la Vivienda, para intercambiar sobre estos temas y comenzar a preparar el segundo Congreso para fines de noviembre. La propuesta es juntar fuerzas y razones, para construir la correlación de fuerzas que permita derrotar el modelo de ciudad para pocos, vigente hoy.

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